martes, 19 de junio de 2012

Sombras y ceniza

Saca un boquilla de algodón tipo slim, de liador profesional, y colócala como filtro para poder enrollar las hebras de tabaco dentro de un fino papel de cebolla. Posteriormente prende el cigarrillo, a cada calada y aliento de humo expirado deja caer las cenizas en un recipiente adecuado para que no se incendie el mismo.
Saca valor y coge la poca cordura que te queda, colócala enrollando sentimientos y recuerdos dentro de una fina capa de piel de cada persona que has perdido, has dejado o has fallado en el camino. Posteriormente prende el cerebro, a cada calada y aliento de vida expirado deja caer las cenizas en un recipiente adecuado para que no se incendie el mismo, por ejemplo una caja de galletas debajo de tu cama, encima de un armario intentando distraerte mientras juegas a ser un mafioso, pero recuerda que no se incendie, porque si se prende la mecha podrías enfermar y... a nadie le gusta estar enfermo del recuerdo.