martes, 23 de abril de 2013

El poeta de pelo de estropajo

El viento de tu silencio me ha susurrado
que ya no necesitas que te abrace
y mi alma, en silencio, llena de ternura,
por ti ha sonreído.
Encontrarás en tu camino alegrías y suspiros
más bonitos que los míos.
El loco poeta de pelo de estropajo
no tuvo más para darte.
Tal vez sean estos versos por ti
mi última poesía.
Pero el viento del silencio de mi campo
seguirá escuchando por ti algo cada tarde
y, cuando pasen primaveras y otoños, si me necesitas,
encontrarás mis brazos abiertos esperándote.
Y si me fuera con el silencio,
con los vientos o los mares,
encontrarás a mis pobres poemas
abrazándote.



lunes, 11 de marzo de 2013

Que me sale por las venas e pensarte

Como el sol y la sombra y la herrumbre.
Como el viento que lleva en su sangre
la furia y la calma.
Como la tristeza que tiene preciosas sonrisas.
Como la mirada que hace olvidar todos los sueños.
Como la rabia de ver cómo la comida se pudre
sin comerla.
Como la sonrisa que me sale por las venas
de pensarte.
Quisiera ser y a veces no puedo,
no sé si por mi libertad
o porque te quiero.

martes, 5 de febrero de 2013

Aires, calores, hojas secas

Tierra, tierra, hervores de sangre, tierra.
Tierra, tierra, amores, tierra.
Nieves y aguas desde el monte al valle.
Brotes tiernos de amores, hojas verdes y amores.
Aires, calores, hojas secas y amores.
Tierra, tierra, hervores de sangre.
Tierra, tierra.
Sé que me esperas y te quiero, tierra



lunes, 4 de febrero de 2013

Time is running out

Noche clara y noche lenta,
brisa fresca, noche bella,
bella de amores y lenta,
corta noche, noche bella.
Fresca brisa con augurios de tormenta,
hojas muertas.
Calor en los hogares, leña muerta,
nostalgias y miedos, brisa fresca.
Silba el viento en la veleta,
suena el torrente en la luciente claraboya
negra y muerta.
Desnudo el paisaje
hostigo de los dioses, noche eterna,
invisibles brotes frescos en los fresnos del valle.
Tras la lluvia cantan los pájaros
a medio secarse.
El zorro eterniza, lejano, la noche.
Vivo y muero, sufro y canto,
ilusiones y esperanzas, no son tanto,
es la vida, sufro y canto





lunes, 28 de enero de 2013

El barquero

Si algún día la muerte me llama,
no me lloréis demasiado.
Entristeced, quien lo merezca,
un poco los ojos y el alma.
Por no poder ya ver mis ojos
llenos de amor y de rebeldía,
acariciad por última vez con las yemas de los dedos
y la sangre ardiente de los labios,
mi nervioso cuerpo para siempre ya adormecido.
No paréis con mi cuerpo vuestro cuerpo
ni tengáis miedo de Dioses.
Llevad mi cuerpo frío y sudoroso
a la tierra que mi alma eligió para su cuerpo
No vayáis silenciosos y tristes,
¡Llamad a los tamborileros de las sierras
y hacedlos tocar por mí hasta que revienten!,
y si revientan, coged como en la guerra la bandera
y con el torpe tom-tom del tambor en vuestras manos
y el silbido ineducado de la flauta en vuestros labios,
iré junto a mi cuerpo maloliente y de putrefacto
y vuestro espíritu,
volando por el aire invisible,
hasta el precioso río de mis sueños

domingo, 27 de enero de 2013

Aquí las cosas no son lo que son

El día que sepamos dónde vamos
ya habremos llegado.
¿El día de los misterios llegará
o simplemente no habrá misterios?
Cada uno es lo que ha sido.
¿De que sirve cuando mueras que un cura te diga:
-"Estas perdonado"?
Yo quiero morir a gusto conmigo mismo,
con lo que haya sido.
Vivamos lo que tenemos, lo que creemos,
lo que somos.
Y si morimos, que durmamos, que soñemos
o que seamos.
Mas que no nos arrepintamos de ser como hemos sido.
Que pensemos y a gusto nos vayamos
de haber estado, de haber vivido, de haber sido
y, si resucitamos, mejor para el obrero,
para el pobre, para el enfermo,
peor para el amo.

miércoles, 9 de enero de 2013

Locked

Esta sed que se apodera de mi naciendome de las mismas entrañas de mi alma, cuantas veces habré gritado al cielo, se me habrán erizado todos y cada uno de los bellos de mi cuerpo, el estremecimiento que se produce en el estomago y todo lo que conlleva, ese hormigueo desde la punta de los pies que recorre el cuerpo como una hojarasca mecida por el viento hasta el mismo cuello anudandolo para no dejarte inhalar.
Sienteme, déjame sentirte, enredarme con tu cabello, embriagarme de tu olor, notar como las respiraciones van al compás de la misma partitura, al igual que bailan el sístole y el diastole el mismo tango.
¿Donde quedó esa sensación? ¿Cuánto miedo existe en ella y cuanta felicidad evoca a la vez?