Si algún día la muerte me llama,
no me lloréis demasiado.
Entristeced, quien lo merezca,
un poco los ojos y el alma.
Por no poder ya ver mis ojos
llenos de amor y de rebeldía,
acariciad por última vez con las yemas de los dedos
y la sangre ardiente de los labios,
mi nervioso cuerpo para siempre ya adormecido.
No paréis con mi cuerpo vuestro cuerpo
ni tengáis miedo de Dioses.
Llevad mi cuerpo frío y sudoroso
a la tierra que mi alma eligió para su cuerpo
No vayáis silenciosos y tristes,
¡Llamad a los tamborileros de las sierras
y hacedlos tocar por mí hasta que revienten!,
y si revientan, coged como en la guerra la bandera
y con el torpe tom-tom del tambor en vuestras manos
y el silbido ineducado de la flauta en vuestros labios,
iré junto a mi cuerpo maloliente y de putrefacto
y vuestro espíritu,
volando por el aire invisible,
hasta el precioso río de mis sueños
lunes, 28 de enero de 2013
domingo, 27 de enero de 2013
Aquí las cosas no son lo que son
El día que sepamos dónde vamos
ya habremos llegado.
¿El día de los misterios llegará
o simplemente no habrá misterios?
Cada uno es lo que ha sido.
¿De que sirve cuando mueras que un cura te diga:
-"Estas perdonado"?
Yo quiero morir a gusto conmigo mismo,
con lo que haya sido.
Vivamos lo que tenemos, lo que creemos,
lo que somos.
Y si morimos, que durmamos, que soñemos
o que seamos.
Mas que no nos arrepintamos de ser como hemos sido.
Que pensemos y a gusto nos vayamos
de haber estado, de haber vivido, de haber sido
y, si resucitamos, mejor para el obrero,
para el pobre, para el enfermo,
peor para el amo.
miércoles, 9 de enero de 2013
Locked
Esta sed que se apodera de mi naciendome de las mismas entrañas de mi alma, cuantas veces habré gritado al cielo, se me habrán erizado todos y cada uno de los bellos de mi cuerpo, el estremecimiento que se produce en el estomago y todo lo que conlleva, ese hormigueo desde la punta de los pies que recorre el cuerpo como una hojarasca mecida por el viento hasta el mismo cuello anudandolo para no dejarte inhalar.
Sienteme, déjame sentirte, enredarme con tu cabello, embriagarme de tu olor, notar como las respiraciones van al compás de la misma partitura, al igual que bailan el sístole y el diastole el mismo tango.
¿Donde quedó esa sensación? ¿Cuánto miedo existe en ella y cuanta felicidad evoca a la vez?
Sienteme, déjame sentirte, enredarme con tu cabello, embriagarme de tu olor, notar como las respiraciones van al compás de la misma partitura, al igual que bailan el sístole y el diastole el mismo tango.
¿Donde quedó esa sensación? ¿Cuánto miedo existe en ella y cuanta felicidad evoca a la vez?
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